20080424

“estados unidos incumple la convención más que ningún otro país”.

Es absurdo. Cuando comienzan a silbar las balas, las reglas se rompen. El grado con el que cada Ejército cumple la Convención de Ginebra es un producto genuino de su profesionalización, su entrenamiento y su sentido de la ética. En este contexto, el compromiso de Estados Unidos ha sido admirable y supero con creces el de mucho países y guerrillas que ignoran de forma constante las diposiciónes más básicas. Los militares estadounidenses están muy orgullosos de enseñar a sus soldados normas civilizadas de guerra: para preservar el honor militar y la disciplina, evitar tensiones con la población civil y esforzarse para lograr una paz final y más duradera. […]

Y lo que es más importante, los militares estadounidenses se preocupan en gran medida por que otras naciones o partes de un conflicto cumplan las reglas a las que se adhieren. Esto se debe a que las fuerzas estadounidenses, que ostentan el mayor número de tropas en el mundo desplegadas en el extranjero, tienen más posibilidades de ser atacadas si no se respeta la Convención. Precisamente por esta razón, altos mandos militares y abogados estadounidenses han rechazado de forma constante las diversas reinterpretaciones que los letrados nombrados por la Casa Blanca de Bush y por el Departamento de Justicia han hecho del tratado.
Es de suma importancia que Estados Unidos reafirme su compromiso con la Convención, por el bien de su reputación y por el del propio texto. Aquellos que apoyan la lógica errónea de que si Al Qaeda no respeta la Convención tampoco debería hacerlo Washington no se dan cuenta del caos que sufriría el mundo si estas normas no existieran; tampoco se dan cuenta del hecho de que EE UU habrá trocado derechos básicos y protecciones asumidas con gran esfuerzo durante miles de años de guerra por las quisquillosas decisiones de un pequeño grupo de abogados partidistas que se reúne en secreto. […] Al perder de vista el amparo crucial de la Convención, Washington trae un mundo de guerras en el que las leyes desaparecen. Y los horrores de esos enfrentamientos superarían cualquiera de los que pudiera llevar consigo la “guerra contra el terror”.



Steve Ratner.
Foreign Policy Edición Española.
Nº26, Abril/Mayo 2008.

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